Con medida
Juego responsable
El tercer acto es opcional — la velada era completa antes de esa puerta. Estas reglas lo mantienen en su lugar de epílogo.
Las reglas de la casa, desplegadas
- El tercer acto es opcional. La noche porteña vale por dos actos — la cena y el tango, el teatro o la barra. El epílogo existe para quien lo busca; nunca es la meta del programa ni el motivo de la salida.
- Los dos números se firman en la sobremesa. Cuánto va al entretenimiento y a qué hora se vuelve — se deciden en el primer acto, con el postre, y adentro no se renegocian.
- Solo plata de ocio. El alquiler, las obligaciones y el taxi de vuelta no entran a ninguna sala bajo ningún concepto.
- Las pérdidas no se «recuperan». Lo gastado es el precio de la velada — esa palabra entre comillas arruina noches y meses enteros.
- La velada vuelve en taxi. Tras la cena y el epílogo, al volante no se vuelve: taxi, remís o tren — en la ciudad y en el delta por igual.
Señales de alerta
Conviene frenar y pedir ayuda si el juego dejó de ser epílogo: si jugás más plata o más horas de las firmadas; si volvés «a recuperar»; si ocultás la magnitud del gasto; si el tercer acto desplaza a la función, la milonga o a los compañeros de mesa; si el ánimo del regreso depende del resultado de la madrugada.
Autoexclusión: dos programas, dos jurisdicciones
La ciudad y la provincia administran cada una el suyo — gratuitos y voluntarios: el programa de la LOTBA en CABA y el del IPLyC en la provincia de Buenos Aires. El detalle clave: inscribirte en una jurisdicción no te inscribe en la otra — quien necesita la barrera la tramita ante el órgano de la jurisdicción donde juega .
Ayuda profesional
Existen líneas de ayuda especializadas en juego problemático — gratuitas y confidenciales . Hablarlo con alguien de confianza y con un profesional es el mejor acto de la temporada — y el único que esta revista recomienda sin reservas.